La familia del condenado por matar a José Pedro solicita reabrir el caso
23 Febrero, 2010
Francisco Peinado tiene 22 años. A principios de 2009, fue juzgado y condenado por un jurado popular por el asesinato de José Pedro Fernández, un joven que murió apuñalado en noviembre de 2007. Poco después, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) calificó los hechos como homicidio y le rebajó la pena hasta los 13 años de cárcel, decisión que ha declarado ya firme el Tribunal Supremo. Ahora, el testimonio de un nuevo testigo ocular de los hechos ha llevado tanto al abogado defensor como a la familia a pedir la reapertura del caso. La Fiscalía ya ha enviado la nueva prueba al juzgado de Instrucción número 4 de Torremolinos, que investigó el asunto. También se ha remitido el testimonio al alto tribunal y la familia ha acudido al Defensor del Pueblo andaluz, José Chamizo, quien ha incoado un expediente.
Y es que la familia está convencida de que su hijo no ha sido el autor del homicidio. No en vano, fue condenado por siete votos a favor y dos en contra. José Pedro Fernández salió en la noche del 17 al 18 de noviembre de 2007 a Benalmádena de copas en compañía de unos amigos. El jurado declaró probado que Francisco, acompañado de un menor de edad absuelto en primera instancia, tuvo un encontronazo con varios amigos de la víctima, sin que la cosa pasara a mayores. Después, según la testigo ocular, éste se encontró de frente con los dos investigados y Francisco le dio una puñalada en el corazón, huyendo del lugar. Acto seguido, tuvo un accidente de tráfico, donde fue detenido por la policía.
Pero en este caso hay claroscuros. El nuevo testigo declaró ante la Policía Nacional el 20 de octubre de 2009 y, según su testimonio, es otra persona la autora material del homicidio. “No queremos que nuestro hijo salga a la calle, sino que se abra una nueva investigación porque hay muchas cosas que no concuerdan”, dice Rosario Porras, madre del condenado. Su padre, Lázaro Peinado, se muestra de acuerdo con su mujer: “Él siempre ha rehuido las drogas y las peleas, y ha sido un niño centrado en las bandas de música, el deporte, sus amigos y la familia”.
Los padres señalan que no se halló ADN de José Pedro en la ropa que llevaba Francisco ni tampoco se localizó material genético de éste en las prendas que portaba el joven asesinado. Lo mismo ocurrió con la sangre. Y tampoco se ha encontrado por ningún sitio el arma blanca con la que se llevó a cabo el homicidio. La condena se basó en la declaración de la testigo ocular que acompañaba a José Pedro. “Nosotros también pedimos Justicia para José Pedro”, dice Rosario.
Imágenes. La familia también se queja de que nadie haya querido analizar las imágenes de las nueve cámaras que hay en las oficinas bancarias y comercios de la avenida de Antonio Machado. Por esta vía, según la testigo de cargo, huyeron Francisco y el menor. Pero el juzgado de Instrucción se negó a que se analizaran las imágenes, según los padres. Tampoco existe transferencia de las fibras de ropa entre el autor material y la víctima.
Francisco está esperanzado en esta nueva prueba. Pasa su tiempo en la prisión dando clases de manualidades. Rehuye el patio y sigue manteniendo que es inocente a quien quiera escucharlo. “El fiscal propuso que aceptara una pena de ocho años, y él se negó, porque es inocente”, añade Lázaro.
Los progenitores llaman la atención sobre el diferente itinerario que siguieron los supuestos autores del crimen en su huida, ya que, según dicen, no hay tiempo a realizarlo desde que se consuma la agresión mortal y el momento en el que tienen el accidente. Hay cerca de un kilómetro (986 metros) entre el lugar del asesinato y la zona del siniestro de tráfico. La testigo ocular que ve a José Pedro morir llama a la ambulancia a las 6.25 horas, mientras que la llamada del menor a la grúa se realiza un minuto después. Los tiempos, explican Lázaro y Rosario, no concuerdan. “Nosotros hemos hecho ese recorrido con un atleta de aquí, de Mijas, y tardó 3,50 minutos corriendo”, apunta Rosario.

































